lunes, 11 de junio de 2012

redactar un texto de una carilla acerca de cuál es el rol social del periodista



  Pocas profesiones  requieren de quien la ejerce una entrega del 100 % casi las 24 horas del día. Dentro de esas pocas, se encuentra la del periodista y/o locutor. Quizá sea esto lo que hace a nuestra tarea tan especial y netamente vocacional. O quizá sea el hecho de que trabajamos permanentemente con las personas. Continuamente intercambiamos cosas con ellas. De ellas se nutre nuestro trabajo. Para ellas es nuestro trabajo. Y esas son las razones por las que debemos ser cuidadosos al ejercer nuestra profesión.
  Nuestro rol en el mundo es tan importante, que tal vez no podríamos concebir una sociedad moderna sin periodistas y/o locutores. Hoy, el mundo se mueve al ritmo de la información.
  Como comunicadores, nuestra función es escuchar a la gente, en todas partes; porque  desde donde nos llamen, allí  deberemos estar. Y al plasmar eso que vemos y escuchamos sobre papel, de forma digital, o en la radio y la televisión para que el resto también lo vea, estaremos llevando a cabo nuestro rol social: e de oír y hacer oír. El de ver y hacer ver.
  Hoy en día el periodista es todo terreno. No sólo porque tiene que ir a donde sea que ocurran los hechos que interesan a los medios, sino porque cuando investiga, generalmente él se vale de los recursos que necesita. Él los busca y él mismo los utiliza para lograr lo que quiere. Además, es todo terreno porque tiene que conocer acerca de lo que fuere que se le presente. Si no sabe, lo estudia. Si no estudia, no puede ser un buen periodista. La gente confía en nosotros. La gente quiere escucharnos. Sino no habría tantos medios de comunicación. Y por eso tenemos la gran responsabilidad de ser prudentes en nuestro trabajo y, sobre todo, excelentes en lo que hacemos. La excelencia siempre marca la diferencia.
  Cada vez que un periodista/locutor habla, pone muchas cosas en juego. Principalmente su propia credibilidad. Si dice algo de más o de menos, las vidas de otras personas pueden cambiar. Muchas veces hemos sido testigos de la desinformación de algunos comunicadores, y los resultados de esas imprudencias están a la vista.
  Por otra parte, está el papel que jugamos frente a los dueños de los medios en los que trabajemos. Porque para ellos, generalmente, la noticia es un negocio. Y quizá alguna vez nos encontremos frente a la difícil decisión de cumplir bien el rol que nuestro jefe espera que cumplamos, o el rol que las personas esperan que cumplamos. Y esa decisión será fruto de la moral que cada uno tenga. Uno quisiera que todos elijamos cumplir la función social que la gente desea que cumplamos: la de informar eficazmente.






No hay comentarios:

Publicar un comentario